El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea publicó el 14 de octubre un análisis sobre la adopción de inteligencia artificial en los 10 sectores que la Unión Europea considera estratégicos, de la energía a la industria, la sanidad o el turismo [1]. El titular es optimista: la proporción de empresas que usan IA en esos sectores pasó del 7 % en 2021 al 18 % en 2025. En el conjunto de la economía europea, del 8 % al 20 %. Más del doble en cuatro años.

Lo interesante está en el mecanismo. Según el propio informe, el crecimiento procede sobre todo de herramientas de uso general que analizan o generan texto y audio, aplicadas a marketing y ventas, que se han vuelto accesibles y baratas [1]. Dicho de otro modo, buena parte de lo que Europa contabiliza como adopción consiste en producir textos y materiales comerciales con herramientas estándar. Es útil. No es todavía una transformación del negocio.

Dónde está el valor

El estudio lo dice sin rodeos: en muchos casos la IA aún no ha entrado en los procesos centrales, como la producción, que es donde se concentran las mayores ganancias de productividad. Las empresas que adaptan la herramienta y la integran en su producción, en sus flujos de trabajo o en su infraestructura tienden a obtener más valor añadido [1].

Hay dos hallazgos que deberían incomodar a quien cree que el problema consiste en elegir el proveedor adecuado. El primero es la correlación entre reorganización y uso productivo: las empresas que más invierten en cambios estructurales de organización para integrar la IA son también las que más la usan en producción, lo que sugiere priorizar el cambio organizativo, sin demostrar una secuencia causal [1][2]. Energía, telecomunicaciones y defensa encabezan esa combinación. El segundo es casi una paradoja. La industria manufacturera, con una adopción global baja, recurre más a soluciones listas para usar que el sector del clima, y eso no se traduce en más integración en sus procesos productivos. Comprar la herramienta hecha no conduce, por sí solo, a usarla donde importa.

La velocidad también es desigual. Los sectores intensivos en capital avanzan más deprisa: las empresas energéticas que usan IA pasaron del 18 % al 34 %, y las de comunicaciones electrónicas, del 12 % al 30 %. Movilidad, turismo y agroalimentación se quedan atrás, con usos todavía concentrados en marketing, ventas y otras tareas accesibles [1].

El conocimiento experto es el principal freno

El principal obstáculo que declaran las empresas en casi todos los sectores no es el coste ni la tecnología, sino la falta de conocimiento experto, seguida de la incertidumbre regulatoria y la preocupación por la protección de datos [1]. Conviene leerlo bien. Lo escaso no suele ser quien sabe pedirle algo a un asistente, sino quien entiende a la vez un proceso de negocio y lo que la herramienta puede hacer dentro de él. Ese perfil no se compra con una licencia.

Lo que vale fuera de Europa

Las cifras son europeas y no conviene trasladarlas tal cual a otros mercados. El mecanismo, en cambio, sí viaja. Una licencia es una compra; una implantación es un rediseño. La pregunta que debería hacerse un consejo de administración no es qué asistente contratar, sino qué proceso está dispuesto a rehacer: cómo se elabora un presupuesto, cómo se planifica una orden de mantenimiento, cómo se aprueba un crédito, cómo se decide una compra. Si la respuesta es ninguno, la empresa figurará en la estadística como adoptante sin haber demostrado todavía una mejora en sus resultados.

El informe europeo propone observar tres cosas: cuánto se ha reorganizado la empresa para aprovechar la IA, cuánto la usa en producción y en qué medida depende de soluciones estándar frente a soluciones a medida [1]. Es una autoevaluación razonable para cualquier dirección. Las dos primeras dicen si la IA ha cambiado algo; la tercera ayuda a evaluar cuánto se adapta la solución al proceso. La dependencia del proveedor exige revisar además la portabilidad, los contratos y el control de los datos.

Fuentes

  1. Joint Research Centre, Comisión Europea. AI adoption more than doubles in almost every EU strategic sector. 14 de octubre de 2026.
  2. Joint Research Centre, Comisión Europea. Measuring AI adoption in the European Union: Methodology and results for strategic sectors (JRC146753), con datos de la encuesta de Eurostat sobre uso de TIC en empresas, 2021–2025.

© 2026 Javier F. Pérez Bernabé. Todos los derechos reservados. Publicado por Quórum 12.

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